Un paciente logró sobrevivir durante 48 horas sin pulmones mientras se preparaba para un trasplante, gracias a un sistema que oxigenaba su sangre de forma externa. El caso, considerado extraordinario por la comunidad médica, abre la puerta a que más personas con daño pulmonar irreversible puedan beneficiarse de un período “sin pulmones” antes de recibir un trasplante.
El desarrollo de los pulmones, capaces de mezclar el oxígeno del aire con la sangre, fue uno de los avances clave que permitió a los vertebrados vivir en tierra firme. Durante más de 400 millones de años, anfibios, reptiles, aves y mamíferos han dependido de ellos para sobrevivir. Sin embargo, este caso demuestra que, al menos de forma temporal, es posible mantener la vida humana sin pulmones funcionales.
El protagonista de esta historia es un hombre de 33 años que hasta entonces gozaba de buena salud. Su caso sirve como advertencia para quienes subestiman la gravedad de la gripe B. El paciente ingresó al hospital con síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) y, en las seis semanas siguientes, desarrolló una neumonía necrotizante provocada por una infección secundaria de Pseudomonas aeruginosa. Ni los antibióticos ni la oxigenoterapia lograron frenar su deterioro, y pronto su corazón y sus riñones comenzaron a fallar.
“Su corazón se detuvo apenas llegó. Tuvimos que realizarle reanimación cardiopulmonar”, explicó en un comunicado el profesor Ankit Bharat, de la Universidad Northwestern, quien lideró el equipo médico. “Cuando la infección es tan severa que los pulmones prácticamente se derriten, el daño es irreversible. En ese punto, los pacientes mueren”.
Aunque un trasplante doble de pulmón parecía la única opción, el estado general del paciente era demasiado crítico como para tolerarlo. La infección seguía activa y su organismo no estaba en condiciones de recibir nuevos órganos. La única forma de controlarla era extirpar los pulmones dañados, con la esperanza de que el resto de los órganos comenzara a recuperarse. Pero esto planteaba un problema fundamental: “El corazón y los pulmones están intrínsecamente conectados. Sin pulmones, ¿cómo se mantiene con vida a un paciente?”, señaló Bharat.
Hasta hace poco, eso era prácticamente imposible. Sin embargo, algunos pacientes con fibrosis quística y falla pulmonar casi total han logrado sobrevivir durante días gracias a pulmones artificiales. A partir de esa experiencia, el equipo de Bharat desarrolló un sistema capaz de replicar la función pulmonar: oxigenar la sangre y eliminar dióxido de carbono, al mismo tiempo que mantenía un flujo adecuado a través de un corazón debilitado.
El sistema no surgió de la nada. Ya existen dispositivos que actúan como pulmones artificiales para asistir a órganos enfermos. La oxigenación de la sangre a través de una membrana es una técnica conocida, pero el verdadero avance estuvo en cómo evitar presiones excesivas en el corazón, las arterias y los ventrículos. Para ello, los médicos utilizaron derivaciones especiales que permitían rutas alternativas de entrada y salida de la sangre, adaptándose constantemente a la fuerza del flujo sanguíneo.
Una vez que los pulmones enfermos fueron retirados y la sangre comenzó a oxigenarse externamente, los otros órganos del paciente empezaron a mostrar signos de recuperación. Dos días después, aparecieron pulmones de un donante compatible. En ese momento, los cirujanos consideraron que el paciente estaba en condiciones de recibir el trasplante y llevaron a cabo la operación con éxito.
El estudio sobre este procedimiento recién se publicó ahora, después de comprobar que el paciente sobrevivió los dos años posteriores con buena función pulmonar y pudo retomar una vida normal. Todo indica que, desde entonces, se ha vuelto especialmente riguroso con las vacunas contra la gripe.
“Tradicionalmente, el trasplante pulmonar se reserva para pacientes con enfermedades crónicas como la fibrosis quística o la enfermedad pulmonar intersticial”, explicó Bharat. “Hoy en día, muchos creen que si alguien sufre un SDRA grave, basta con sostenerlo con soporte vital hasta que los pulmones se recuperen”.
En este caso, eso no era una opción real. El análisis de los pulmones tras su extracción reveló un nivel de cicatrización tan extenso que la recuperación habría sido imposible. “Por primera vez, tenemos pruebas biológicas y moleculares de que algunos pacientes necesitan un trasplante doble de pulmón para sobrevivir”, afirmó el especialista.
Actualmente, son pocos los hospitales en el mundo capaces de realizar una intervención de este tipo. Aun así, Bharat confía en que, con el tiempo y la repetición de la técnica, el procedimiento pueda perfeccionarse y permitir mantener con vida a los pacientes durante más tiempo cuando no hay pulmones de donantes disponibles de inmediato.
El desafío de fondo sigue siendo la escasez de órganos. “En mi práctica, jóvenes mueren casi todas las semanas porque nadie consideró que el trasplante era una opción”, lamentó Bharat. “En casos de daño pulmonar severo causado por virus respiratorios o infecciones, incluso en situaciones agudas, un trasplante de pulmón puede salvar la vida”.
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