Incendios en Chubut: el clima vuelve a dificultar el control del fuego que ya consumió 45 mil hectáreas Ciencia y Medio Ambiente

Incendios en Chubut: el clima vuelve a dificultar el control del fuego que ya consumió 45 mil hectáreas

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La provincia de Chubut atravesó enero bajo la amenaza constante de las llamas. Los dos incendios que afectan áreas provinciales y el Parque Nacional Los Alerces continúan avanzando sin control hacia poblaciones y zonas rurales, después de arrasar con extensas superficies de vegetación. Tras una breve mejora en las condiciones meteorológicas y lluvias mínimas, se anticipan jornadas con temperaturas superiores a los 30 grados.

En conjunto, ambos focos ya devastaron alrededor de 45 mil hectáreas. “Enero termina y pasamos todo el mes bajo fuego”, expresó Luciana Estevez, vecina de una de las zonas más castigadas, quien logró salvar su casa, aunque perdió una parte significativa de su ganado.

La leve tregua climática registrada a comienzos de la semana permitió desacelerar momentáneamente el avance de las llamas, pero los escasos milímetros de precipitación resultaron insuficientes para frenar la intensidad del incendio.

El escenario sigue siendo incierto. “Si las lluvias no llegan pronto, será muy difícil contener los incendios”, señalaron fuentes del Servicio Provincial de Manejo del Fuego de Chubut.

Los informes meteorológicos coinciden en que se avecinan varios días con altas temperaturas, registros por encima de los 30 grados y presencia de vientos persistentes.

Durante este miércoles, los medios aéreos no pudieron operar con normalidad debido a las condiciones ambientales adversas, entre ellas la baja visibilidad en las zonas afectadas.

La prioridad de los brigadistas se centra en proteger áreas productivas, viviendas particulares y el ganado, ante el riesgo de que el fuego continúe su avance.

En la localidad de Cholila, la Fundación Cruzada Patagónica, que gestiona una escuela agrotécnica, puso en marcha una campaña para reunir equipamiento destinado a su protección. El incendio se mantiene cercano al establecimiento educativo, lo que eleva el nivel de riesgo.

Autoridades escolares y docentes llevan adelante tareas preventivas, como el humedecimiento del perímetro del predio, tanto en el sector educativo como en las áreas productivas. El equipo directivo también colabora con otras instituciones de la región, entre ellas las escuelas 80 y 727, que se encuentran igualmente amenazadas.

En algunas zonas donde el fuego ya pasó, el gobierno provincial inició trabajos de reconstrucción de viviendas e infraestructura básica que resultaron destruidas.

Hernán Tórtola, secretario de Infraestructura, Energía y Planificación de Chubut, informó que la provincia “comenzó con la reconstrucción del sistema energético dañado por el incendio, con el objetivo de restablecer los tendidos y el servicio”.

Paralelamente, se inició un relevamiento para avanzar en la edificación de nuevas viviendas. En ese marco, el gobernador Ignacio Torres anunció la construcción de 73 casas para familias afectadas en El Hoyo, Epuyén y Cholila.

Las obras previstas en las tres localidades implican una inversión provincial que supera los 3.500 millones de pesos.

Más de 500 brigadistas trabajan actualmente en los distintos frentes, tanto en el incendio iniciado en jurisdicción provincial como en el foco que se originó el 9 de diciembre pasado y que se reactivó tras haber sido contenido.

Viento, sequía y forestaciones, los principales obstáculos

Las condiciones climáticas juegan un papel determinante en el combate contra el fuego. La región afectada se caracteriza por vientos fuertes y sostenidos, con ráfagas que en algunos momentos superan los 50 kilómetros por hora.

La sequía alcanza niveles históricos, producto de la escasez de lluvias y de la falta de nevadas durante el invierno. “El suelo está extremadamente seco; cuando se inicia un foco ígneo, detenerlo resulta casi imposible”, advierten especialistas.

Otro factor clave son las forestaciones implantadas. “Algunas especies de pino favorecen la propagación del fuego de manera notable”, explican técnicos del área. Incluso señalan que las piñas funcionan como aceleradores naturales, incrementando la intensidad del incendio y facilitando su expansión.

Con el calor, las piñas pueden estallar y dispersar semillas a grandes distancias. Además, los pinos exóticos generan mayor carga de combustible y, tras los incendios, sus semillas logran tasas de germinación cercanas al 90%, con un crecimiento hasta cuatro veces más rápido que las especies nativas, lo que refuerza un ciclo de incendios cada vez más agresivos.


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